La primera entrada y la motivación de este blog.
A pesar de que en la imagen dice que se llama Bar Santiago, aún estoy tratando de adivinar como se llama o si verdaderamente ese es su nombre y porque decir que ni Santa Isabel te conoce queda minúsculo cuando no eres capaz de aparecer en Google teniendo una ubicación tan privilegiada como lo es la esquina de la Alameda con Av. Portugal, en pleno Santiago Centro.
Nuestra llegada surgió por las ganas de tomarnos una cerveza para continuar con la celebración del cumpleaños de nuestra amiga Claudia, y es que si nos íbamos cada uno para sus casas llegaríamos a poner la mesa para tomar once, así que en "recomendación" que más que una recomendación fue un "yo vi un local aquí cerca que cierra tarde" es que decidimos detenernos en este bar.
La atención fue buena, nada que nos sorprendiera ni nada que nos hiciera quejarnos. Llegaron los shops de cerveza a los pocos minutos de haber pedido, así que con respecto a eso nada que decir.
Ahora, lo que nos convoca.
Creo que pocas veces en mi vida he tenido la oportunidad de pasar por un baño tan malo, y es que decir malo es poco.
No soy de estándares muy altos, ni exigencias exóticas, más bien soy bien "normal" para para mis cosas, así que la verdad solo esperaba un baño limpio donde sentarme relativamente cómoda a tener ese momento de introspección.
Pero no.
No pude. Y es que no solo tuve que intentar acomodar mis rodillas para lograr que la puerta pudiera cerrar (mido 168 cms, no es que sea el ser más alto de Santiago ni tampoco soy un hobbit.,si de verdad cuando digo que soy "normal" no exagero).
Continuando con la aventura y después de poder conseguir cerrar la puerta, apareció una nueva prueba: mantener el equilibrio en una taza suelta. O sea, no solo tratar de no sentarme para evitar contagiarme de alguna infección urinaria como mi mamá me enseñó cuando chica, si no que además tenia que luchar con las filtraciones que pensé que podrían salir por abajo. Es decir, un verdadero caos.
En mi opinión, es imperdonable tener un restaurant con tamaña ubicación, tener una experiencia agradable con el servicio pero terminar tu visita con una aventura como esta. Es como si el baño fuera lo menos importante de todo y fijense señoras y señores, que no.
Así que en nuestra escala de evaluación le damos al baño 2 de 5 caquitas y eso que soy generosa porque estamos empezando.
Se que en Santiago y en otras partes hay lugares que son un 7 en todos sus aspectos, pero estoy absolutamente convencida de que si vas a tener un negocio, sea para quien sea, debe ser un 7. Si no ¿para que?

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